Tu voz

Se fugó, tal vez, de una inquieta noche tu voz.  Y llegó aquí, y me estrechó en sus brazos.  Tanto que se robó mi voz, y quemó mis labios.

(Imagen tomada de la web)

No preguntes que pasó, no hagas preguntas, porque puedes percibir en el ambiente mis respuestas.

El volcán que corre por mis venas, y la fuerte emoción con sabor a llanto, está lista para ser derramadas sobre tus bravíos y dantescos trotes.   Galopa en mis finos suelos, ya conoces esa humedad que nace en ellos.

 

M-Sánchez


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