Inicio

El rapto de las mariposas. -Capitulo 1-

Deja un comentario

Su mirada tierna, serena, se perdía sobre la basta piel del mar.  Un viaje tranquilo no avistaba grandes emociones, desde que zarparon de la costa pacífica de la India.

Imagen tomada de Dreamstime

Antonio se  sentía conquistado, atrapado por esas aguas, que lo arrullaban día y noche, conquistado  por el embrujo de aquellas tierras lejanas, sus aromas llegaban en el viento.

Él escribía, con tinta sobre el papel, lo que aquel mar, escribía sobre su corazón.   Antonio, un capitán, joven, aparentemente sabio entre sus compañeros de viaje, quiénes se veían como hombres sedientos de poder, de codicia… sin temores, sin nada que ganar o que perder.    Todos, mayores que él.    A pesar de la diferencia de edades, le guardaban un profundo respeto.

El alba se ponía sobre el cielo, se divisaba el encuentro de una nueva tierra, cada espacio que mordían del continente, producto de una feroz hambre de conquista, se convertía en motivo de orgullo para ellos.

Antonio llevaba muchos años en el oficio de capitán, más que un oficio, para él era una forma de vida.   Su padre, como su abuelo, también fueron marinos, recordados por muchos.   Era una tradición familiar  vivir entre barcos y mares.

Llegarían a la tierra de Jortago, enviados por un importante comerciante de la India, llamado Surinder, quién vigilaba constantemente el avance de sus negocios.

Surinder quería tener nuevas  muestra de los productos elaborados en sus tiendas en Jortago,  aunque eso solo era una parte de la tarea encomendada por Surinder a sus marinos.

El reloj avistaba una de la mañana, faltando pocas millas para llegar a tierra firme, tranquilo, en su pequeña habitación, Antonio se proponía abrir la Bitácora, cuando alguien llamó a su puerta:

 

Orilla

Deja un comentario

Ya no existen recuerdos en sus días, ni el miedo se asoma en sus ojos… tal vez se cansó de asomarse, y huyó de la debilidad de sus carnes.

Jacobo era azotado por la brisa, anhelado por la fiereza de la ola, que, como animal feroz y encadenado, se alejaba, dominada por sus adentros misteriosos.

Él posaba en la orilla, con sus pantalones cortos y su pecho al aire… extendía los brazos y miraba al cielo, como queriendo penetrar lo impensable.

Image

Imagen tomada de la web

Descendió una lágrima, como una ola caída, con más impetú, con más agonía que la ola encadenada a su verdugo.        Jacobo, reconoció su humedad, escondida entre los pliegues de sus labios, encendidas por el fuego del corazón.

La ola curó su honda herida con la lágrima, y la fiereza se deshizo, como  lavada por tormentas seguidas.

Por:  M-Sánchez

Cuando reza… ella miente

Deja un comentario

Cuando reza, ella miente.   Él la observa desde la puerta de la capilla, solo pasaba camino hacia su casa, antes que la lluvia cayera en medio del memorable gris, que cubría el cielo.

Se detuvo, para verla mentir, debajo de su chal blanco.   Arrodillada al pié de una banca de la capilla.   Él la observa, y sueña despierto, llegando cerca a ella, arrodillándose y abrazándola lenta, delicadamente, hasta que un beso la acaricie.

Él sabe de sus pesares, de sus angustias también.

Hace cinco años la conoció, en un mes de marzo.    Cuando ella caminaba, lejana a él  -eso se mantiene intacto-.

Saca de su bolsillo, una carta que le escribió hace un año, siempre la mantiene arrugada en su bolsillo izquierdo, en espera del momento oportuno para entregarla.    Se llena de valor,  y da unos pasos, pero encuentra un muro invisible, que le impide llegar totalmente hasta donde se encuentra ella, arrodillada.     Toma entonces la carta, y la desliza en la esquina de la banca.    La dejará allí, esperando que ella se percate de la misma.

Se envuelve entre sus miedos, y se va, dejándola quizá para siempre.

A ella, se le escurre una lágrima por la mejilla, que rápidamente la desaparece con su mano.    Mira con asombro, el documento abandonado.     Se sienta, disponiéndose a leer el contenido de la misma.

Imagen tomada de Dreamstime.com

“Con la vehemencia de los valientes.  Te escribo, palabras escuetas, presurosas, como la brisa de aquel abril,  que se descolgaba del cielo, que te cortejaba mientras partías.

Te confieso, fue un abril negro y diáfano, Si, ¡las dos cosas al tiempo!.  Porque una tempestad de sentimientos oscuros y criminales, se posaron junto a mi, hasta que un día decidí darle la vuelta a esa moneda que el destinó jugó por mi.  Decidí, levantar la moneda y cambiar su cara.

Me acostaba cada tarde, en el campo, mirando el cielo, pensando en ti, y pensando en nada.    Haciendo una plegaria cada día,  ”rezando y mintiendo… “, algún día mi rezo, será el tuyo -pensé-, y sentiré tu mentira posarse sobre mi, como una plegaria caída del cielo.  Prefieres esconder esa sonrisa, iluminada en tu rostro, cuando estamos juntos, y confinarla, disfrazarla, cuando intentes complacer al amante de turno.

Tal vez una o varias lágrimas recorran tu mejilla, o sentirás el deseo de agradarme con tu voz, o recordar esa sonrisa.   Estaré, donde te dije que estaría, el último día, antes de partir.

Esperaré que se caiga la tarde, y … “rezaré mintiendo… “, para que tus amantes, terminen la tarde decepcionados, esperando por ti, para siempre”.

Ella, secó varías lágrimas que se deslizaban por sus mejillas.  La tarde, estaba a punto de caer.

Por:  M-Sánchez.

http://finder.espacioblog.com

Tu sonrisa…

Deja un comentario

Me encantó ver tu sonrisa,

Yo, que estaba lejos,

Sonreía contigo.

 

Imagen tomada de la web

Tú en silencio,

Acompañado de un recuerdo tal vez ingrato,

Tal vez inmenso.

 

Y fue la brisa, quién te besó boca,

Mientras yo, sostenía el deseo.

 

M-Sánchez

http://finder.espacioblog.com

Duermes…

Deja un comentario

Duermes… sobre el lecho empapado con nuestro cansancio.

Duermes… y mis más ínfimos pensamientos, acarician tu contorno desnudo,

Esculpiendo con finos trazos, la carnosidad de tus labios.

Imagen tomada de la web

Duermes,

Mientras mis manos de orfebre, escarban tus sueños,

Buscando el calor de un tizón encendido,

Desatando la bestia, que ahuyenta la timidez,

Bestia, que se caldeó con lágrimas hervientes,

Y luego bebió miel y vino.

M-Sánchez

http://finder.espacioblog.com

Sé Feliz.

Deja un comentario

En aquel lugar..

Quedó tu cansancio esparcido….

Tu tristeza se la llevó un viento pasajero.

 

Hoy, he recorrido ese campo,

He visto tu cansancio despojado en la arena,

Me ha acariciado el viento que se llevó tu tristeza.

 

Al lado me senté,

Agradecí tu cansancio en la arena,

Agradecí al viento que se llevó tu tristeza.

Agradecí que hoy, otros campos vean tu felicidad,

Agradecí que esos campos, nunca cobijen tu cansancio,

Agradecí, porque tu felicidad sea eterna.

 

M-Sánchez

http://finder.espacioblog.com

Plácidamente

Deja un comentario

Hoy te miro…  mi niño, y pienso que te perdí en el tiempo.

Acaricié tu pelo, ese que brillaba entre mis dedos.   Tú mientras, dormías plácidamente.   Y se escuchó el sereno de la lluvía, y el crujir de las ramas, que se trenzaban con el viento.

Tú mientras, dormías plácidamente.   Recordé, que eramos rama, y eramos viento, en noches de tempestades continuas, en noches de serenos eternos.

Hoy te miro… mi niño, en la cama sereno.

Despertaste con la sonrisa que anhelé hace tiempo.  Me raptaste de mis reflexiones, de mis pensamientos, del va y viene de  recuerdos, con un abrazo, intenso, caluroso, tierno.

Imagen tomada de la web

Ahora, eres tú el que me miras, el que habla con palabras sencillas, el que calienta mi cuerpo.   El que ahonda los rincones, el que se olvidó del tiempo.

M-Sánchez

Ya nadie cuida tus angustias…

Deja un comentario

Apoyar mi mano en tu hombro, sintiendo el corazón oprimido, con ganas de dar más, para arrebatarte de los abrazo de la tristeza.  Es una situación que nunca pensé.   Justamente, cuando ya nada de mi, te recordaba.

Volteaste, sacando una sonrisa, no sé de donde.    Apreté mi mano con la tuya.

Imágen tomada de la web

Tu sonrisa suavizó el momento.   Hasta que, no aguantamos en vibrar con un abrazo eterno.    Era yo, quien cuidaba tus angustias, para que tuvieras sueños placenteros.   Eras tu, quién abrazabas mis miedos, para que tuviera sueños placenteros.

 

 

M-Sánchez

Conquistador

Deja un comentario

Conquistó una tierra, miró un cielo que no era el suyo.  Ella, miró un forastero que llevaba puesto en sus ojos, cansancio y pasión.

Imagen tomada de la web

Él, invitó a sus huestes, a manchar los caminos que estaban frente a sus vistas.   Ellos, desprendieron con cada pieza, el trozo de inocencia que brillaba, más que cualquier oro.

Quién lo creyera!, el conquistador, lloraba amargamente sin que nadie lo viera.  Había conocido un tesoro, hermoso e imponente, sumido en esa tierra, misteriosa, lejana e intensa.

Ella tomó sus lágrimas, y envolvió las suyas en ella, para fundir en los dos llantos, perdón y tranquilidad en los corazones.  Él tomó su mano, acarició con ella su rostro.    Entre susurro, juró que no regresaría, y jamás hablaría de aquel paraíso, escondido entre las montañas.

Imagen tomada de la web

Ella, entendió el lenguaje corporal,  y lo recibió como palabras exactas.  Esas palabras, penetraban su inocencia y conmovían las fibras profundas de sus emociones.

 

M-Sánchez

Tormenta

Deja un comentario

Se revolvió el cielo, ese que miramos bajo una misma sombra, ese que miramos cada quién por su cuenta.

(Imagen tomada de la web)

Se revolvió el cielo, con el estruendo de una voz al parecer dulce, con sabor amargo.    Sonreíste, como de costumbre, cuando dices algún pensamiento, que sabes me molesta, y también sabes puedes endulzar.

Tomé el filo de tu barbilla, a ver si podía tatuarme parte de tu sonrisa en mi mano, …. aunque,  ¿sabes?, sentí una suave energía, se encargó de desempolvar los recuerdos, y revolverlos con ese cielo.

Sentí, una tormenta acercándose, la descubrí en el fondo de tus ojos, acercándose…. Esta vez, me dejaría envolver por ella.

M-Sánchez

Entradas más antiguas

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.